Uno de los problemas que tiene la aplicación estricta de la actual normativa de accesibilidad es que no resuelve con acierto los problemas de todos los disminuidos. Más que normativa, se necesitaría una masa social más sensibilizada hacia los problemas de los ciudadanos con algun tipo de disminución. La realidad de hoy día, es que se presenta poca cohesión entre ciudadanos disminuidos y no disminuidos y mucha presentación de caracter de Gheto: los disminuidos, normativa de accesibilidad, dimensiones de los espacios especiales para los disminuidos etc.
Cuando ésta falta de sensibilidad la dirige la administración, ya que solo actúa en la aplicación rigurosa de la normativa de accesibilidad sin ir mas allá de lo que supone ésta: accesibilidad al edificio, a la calle, a la plaza, al parque etc. O accesibilidad a todos y todos los niveles de disminución: fisica, psiquica, tactil, sordera, visual, del habla etc.
Se llegan a situaciones bastante incomprensibles para el ciudadano, ya que la preparación del espacio público para los disminuidos, y solo se consideran los fisicos, solo se produce en el entorno muy próximo a la edificación. Estas imagenes que traigo pertenecen a un barrio nuevo de Santiago de Compostela de viviendas sociales y donde tambien se localiza una residencia de ancianos. Por supuesto todo bien alejado del centro y del transporte público ni hablemos.

Este edificio es una residencia de ancianos situado al borde de la autopista en la zona suroeste de la ciudad. Con entorno de zona verde. ¿Para el paseo de los ancianos?.

Esta es la calle de acceso principal a la residencia. ¿Sabría el responsable del proyecto, que los ancianos tienen problemas de orientación y que necesitan algún elemento que signifique la entrada?

Esta es la entrada principal de la residencia. Con aplicación de la normativa de accesibilidad ofrecen plazas de aparcamiento de coche para los jovenes disminuidos: hijos, nietos, sobrinos, primos etc. así pueden acudir a visitar a sus ancianos, pues tienen plaza especial de aparcamiento a la puerta de la residencia.
Los ancianos no tienen mucho equilibrio, usan bastón, tambien andadores, alguno silla de ruedas. Para pasear por el exterior con los familiares que les van a visitar y, como espacio para la convivencia con todas las familias del barrio, osea hacer vida social, se le ofrece frente a la residencia….
Un espacio verde ( los bancos deben de ser de otro material más calido, tener reposabrazos para que el anciano pueda sentarse y levantarse solo). No a los bancos simples y de granito, o a los de diseño que no cumplan su función.

Dos espacios verdes. Sin comentario, os lo dejo para vosotros.

Y una “maravillosa” plaza; o mejor dicho: vacio urbano de materiales duros.

A la cual se accede directamente por….

Si; por esta escalera. Sinceramente pienso; que los servicios sociales y el departamento de urbanismo del ayuntamiento tienen que sentarse juntos en una mesa de trabajo y tomarse en serio el espacio y vida urbana de todos sus ciudadanos.




4 comments
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Junio 18, 2007 en 9:49 am
Bernardo Riveira
Hola. Yo no soy arquitecto ni tengo que ver con “el gremio”, aunque mi padre fue proyectista y jefe de proyectos en Bremann & Hamman en Toronto, Canadá, por lo que siempre llevé muy cerca este tema…
Pero parte de mi trabajo incluye temas de usabilidad (no tanto de accesibilidad, pero desde luego está muy relacionado) en internet, un área de trabajo que no se puede comprender sin conocimientos más amplios del tema.
Todos estos problemas que mencionas ocurren por una regla continuamente incumplida por los resposables de diseño, sean diseñadores web, arquitectos, urbanistas, diseñadores industriales… en cualquier área de trabajo que implique diseño, con la carga emocional, estética, estilística etc. con la que el artista pretenda impregnar su obra, simplemente se olvidan de que la FORMA DEBE SEGUIR A LA FUNCIÓN.
También, por supuesto, está la ignorancia y el desprecio por nada que no sea el propio “yo”, que a mi entender es simple conformismo y autocomplacencia.
Me recuerda que cuando se hizo la delegación de la ONCE en A Coruña, la ejecución incluyó un breve escalón (2 cm) a la entrada. IDEAL para un ciego, porque su altura era tan pequeña que ni se notaba con bastón, pero era perfecta para tropezar. O que las puertas automáticas de cristal no llevaban marcas visuales de alto contraste para los usuarios con déficit visual. Interesante para un edificio que debería ser modelo de accesibilidad por dar servicio precisamente a un colectivo con necesidades especiales.
También hay que tener en cuenta que un profesional que no antepone la necesidad antes que la estética está siendo un vago: anteponer la función es ponerse una restricción más a las ya típicas (presupuestarias, legales, etc.) por lo que resulta más difícil lograr su objetivo.
Junio 18, 2007 en 11:21 am
Teresa Banet López de Rego
Gracias Bernardo me gusta que como un ciudadano mas opines.
Yo creo que mas vale un ciudadano sensible; que un profesional lleno de ” ignorancia y desprecio por nada que no sea el propio “yo”, que a mi entender es simple conformismo y autocomplacencia”
Creo que cuando la arquitectura y el urbanismo esta en manos de profesionales, que se toman su profesión como un servicio a la sociedad, los diseños se adaptan a las necesidades de todos los ciudadanos, son proyectos lentos pero realmente creo que exitosos.
Por otra parte creo que el mundo de los disminuidos además necesita un plus de sensibilidad, pero independientemente de la normativa, las administraciones y muy especialmente los ayuntamientos, debería vigilar la correcta función ya que son los que controlan a una escala más amplia la ciudad. ¡Pero ellos están para brillar en la politica, y eso es otra cosa!
Despues de mis trabajos de investigación en el mundo de los disminuidos creo que se requieren profesionales muy, muy sensibilizados y a todas las diminuciones y en todos sus grados. Hoy dia muchos grados de disminución son desconocidos desde la sociedad urbana debido a que a los ciudadanos que la sufren; ni si quiera se les ven por la ciudad.
Un Saludo Teresa
Abril 18, 2008 en 4:13 am
Nicolás Li Calzi, Arquitecto
Estimada Teresa.
Navegando por la web me topé con tu blog y con tu artículo al cuál no puedo dejar de realizar un comentario, ya que la accesibilidad es una temática que me interesa en lo personal.
La tan mentada frase “una imágen vale más que mil palabras” habla por sí sola.
Es incomprensible concebir que se realicen obras de importante magnitud, para un público objetivo y que todavía sigan sucediendo cosas como lo evidencian las fotografías.
Y todavía en España, donde tienen peso jurídico. Aquí en Uruguay, las normas sobre accesibilidad la medio físico ofician de “consejero espiritual” para el profesional de turno.
Suscribo muchas de tus frases y me gustaría simplemente agregar que modelos como “el hombre de Vitruvio” de Leonardo Da Vinci, o “el modulor” de Le Corbusier, son formas anacrónicas hoy día de ver la arquitectura.
Debemos formar las cabezas de las nuevas generaciones en una arquitectura más inclusiva. En donde no se tiene porque comparar a la arquitectura con una ecuación matemática. Donde el cuerpo humano no es una fórmula repetitiva.
Quiero terminar con una frase de Ludwig Mies Van Der Rohe que dice así: “…La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio…”
Y humildemente la completaría con: “…La Accesibilidad en la Arquitectura traduce fehacientemente la voluntad de una época…”
Te mando mis más cordiales saludos desde Montevideo.
Nicolás
Abril 20, 2008 en 8:34 pm
Teresa
Hola Nicolás
Yo creo que en cuanto a accesiblilidad sobran las legislaciones.
Prefiero pensar en un mundo donde exista una sensibilización de toda la sociedad hacia la accesibilidad universal, para no crear ghetos: los discapacitados y los no discapacitados.
En cuanto a la arquitectura, ya va siendo hora de que volvamos a un trabajo como servicio a la sociedad y abandonar la búsqueda del estrellato.
Gracias por tu comentario.
Un saludo Teresa