La arquitectura solidaria es aquella que, desde el proyecto, asume una total integración del disminuido, a través de la utilización de todo el espacio, tanto desde el punto de vista social como laboral de forma no exclusiva.

Surge como respuesta a los espacios, basados en normativas, que nada tienen que ver con la vida social del disminuido y con todos sus derechos y deberes como ciudadano.

Actualmente el estudio de la accesibilidad de las minusvalías, según normativa, no resuelve con éxito el uso de los espacios, por parte de todo tipo y niveles de discapacidades. Una arquitectura solidaria, además de aplicar la normativa vigente, deberá tener en cuenta los problemas cotidianos de todos los discapacitados; comprenderá y resolverá los problemas reales de cada una de las minusvalías y en sus distintos grados; conseguirá la normalización de la discapacidad dentro de la sociedad, procurando que los discapacitados no se sientan discriminados.

La independencia y la libertad del disminuido, protegidas en legislaciones vigentes, se podrían alcanzar favoreciendo su seguridad, adaptación y autonomía, para lo cual, es necesario revisar dimensiones y accesos ; proponer acabados y tecnologías que ayuden a favorecer la autonomía y seguridad.

Por ello en este trabajo se ofrece un estudio aplicado al proyecto, desde el punto de vista más allá de lo normativo, que ayudará a resolver los problemas cotidianos del disminuido permanente u ocasional. Al resto de la población en general le aportará una mejor calidad de vida.

TERESA BANET LOPEZ DE REGO, arquitecta