Una de las películas que mas me impactaron cuando era niña fue Mary Popins; en especial cuando estando en” el espacio real” saltan y se introducen en el espacio dibujado, el del dibujo animado donde todo es posible, con un único limite; la imaginación.

Ahora soy adulta, y después de ver la obra de M. C. Escher en la exposición: “el arte de lo imposible”, creo que además de la imaginación, en una obra es muy importante conseguir provocar la reflexión. Reflexión sobre la vida, el espacio y tiempo, donde la medida y el orden son parte de sus propias leyes. Observar todas esas las litografías, xilografías y grabados con las imágenes en perspectiva de espacios imposibles y controlando la imagen de las ilusiones ópticas, atraían de tal forma mi atención, que aun no queriéndolo, estaba atrapada la reflexión.

Os ofrezco una de las imágenes que más me atraparon por varias cosas pero entre ellas; el paso del espacio bidimensional al tridimensional.

Pero como a lo mejor no podéis acercaros hasta Madrid para ver el total de la exposición os ofrezco un aperitivo. Disfrutarlo