El entorno próximo de Santiago de Compostela se sitúa en un espacio geográfico que pocos ciudadanos conocen.

La ciudad está situada en un valle alto de una cadena de montañas con dirección noreste- suroeste común las cuencas de los ríos: al norte el Sarela con su afluente el río Corvo y al sur el río Sar.

Las tres cadenas montañosas que forman las cuencas de estos ríos nos ofrecen:

Al norte de la ciudad el valle de los ríos Sarela y Corvo; estrechos, escarpados y sombríos. En épocas pasadas sobre el Sarela se localizaban los molinos de grano y fabricas de curtidos.

Y al sur el valle del río Sar; amplio, con menos desniveles y soleado. En épocas anteriores, sobre este valle se localizaban las huertas que abastecían a la ciudad de los productos hortícola.

La existencia de estos dos ríos, marcan de tal manera el crecimiento de la ciudad, que ésta se expande sobre la cadena montañosa intermedia entre los dos valles, produciendo: la ciudad de las cinco colinas que pocos ciudadanos conocen.

Uno de los encantos que tiene la ciudad de Santiago de Compostela es recorrer ciertas calles límites situadas sobre las laderas de las cinco colinas, y observar como telon de fondo las colinas, con altitudes más altas que la altitud de la propia ciudad, que conforman las vertientes opuestas de los ríos.

¿No creéis que medioambiente es algo más que hacer zonas verdes y recoger basuras y urbanismo es algo más que ejecutar planes generales para construir viviendas?

¡Alerta!

La silueta de la ciudad donde las torres de la catedral son “el hito” urbano por excelencia, desde las cimas de las colinas sur del valle del Sar se ha perdido. Hoy día, estamos en peligro de perder la visión de la silueta de ciudad sobre cinco colinas; por el exceso de altura de las edificaciones en las zonas altas de cada cima.