Nuestro histórico río Sar nace al este de la ciudad de Santiago de Compostela, próximo al lugar o barrio de Amio, a las faldas del monte do Gozo.

A pesar de que yo lo intente, nunca conseguí localizar el lugar exacto de su nacimiento, pero no es de extrañar, ya que en todo su primer tramo por el borde urbano, el río corre entre una amalgama de puentes pertenecientes a: calles de trazados dudosos, de la línea de ferrocarril, de la actual vía rápida que enlaza la zona sur y suroeste de la ciudad con polígono industrial del Tambre, de autopista que va al aeropuerto y de enlaces con la autopista del Atlántico.

Una vez dejado este singular paisaje inicia su recorrido hacia el sur de la ciudad, por las faldas del monte Gaiás y Santasmariñas. Aquí el Sar transcurre esplendoroso, ya que a ambos lados de sus riberas se localizan restos de antiguos huertos. Huertos heredados, que ya en el medievo abastecían a la ciudad de alimentos hortícola.

El PGOU clasifica estos restos de huertos como zona verde de la ciudad: protegida; pero quizás un poco abandonada, sin propuestas claras para su utilización por parte de los ciudadanos.

Continuamos aguas abajo y antes de que un meandro oriente el río hacia el oeste, las riberas aparece amaneradas debido a la intervención que ejecuto sobre éstas, con un diseño vacío que propone el parque urbano del Paxonal.

Inmediatamente, se convierte en un río desaparecido para la mayor parte de sus ciudadanos, debido a la falta de mantenimiento de los acceso a ambos lados de sus riveras. Pero el río va esplendido; nadie lo visita a pesar del valor paisajístico que adquiere su cuenca.

A su paso por Ponte Vella-Vidan- se le une su afluente mas mimado y amanerado desde el punto de vista de protección: el río Sarela. A partir de este punto la intervención sobre sus riberas los hacen mas urbano que cuando corría por el borde de la ciudad: es donde se localizan urbanizaciones de coperativas y aguas a bajo la depuradora de aguas sucias de Santiago de Compostela.

Una vez que abandona el municipio de Santiago, el río Sar entra en el municipio el de Ames, donde se vuelve a intervenir sobre sus riberas de forma amanerada en algún tramo; a tavés de áreas de recreo.

Pasado todos los suelos urbanos, el Sar trascurre por su amplio valle el de la Maía, protegido del norte: por los montes altos que forman la cuenca del río Tambre y del oeste, entrada de vendavales: por los montes de Olieron. Existe una diferencia de temperaturas con respecto a la zona norte de la ciudad de Santiago de 3º o 4º grados.

Donde antes había ricos huertos, hoy no hay tantos. En cambio, si aparece un valle rico en segundas viviendas, que buscan la bonanza del clima, diseminadas por el paisaje y me imagino que parte de ellas llevaran sus aguas sucias depuradas al río.

Poco a poco, el río Sar corre por lugares tan emblemáticos en la historia de la comarca de Santiago como: Ortoño, Os Anxeles, Bastavales, Rebasar, Pazo de faramello, Sorbías, Seira, Iria Flavia hasta desembocar en el río Ulla en Padrón.

¿Quizás por todas estas intervenciones, quizas porque ya no nació limpio, el río truchero por excelencia pierde capacidad y calidad?

Nuestro histórico río Sar no se merece esto, debería valorarse como unidad histórico-geográfica que permitiera la unión y construcción global de un territorio. Un territorio natural para el ciudadano.