Los temas de vivienda son temas más serios que los de proponer una garantía de: los mejores proyectos, los mejores profesionales.

Quizás tendríamos que poner la vista en la escuela de arquitectura, pero creo que una vez que el arquitecto esta en el mercado, como profesional, solo necesita proyectar desde la tranquilidad y con un poco de investigación sobre el tipo de habitante y sus necesidades cotidianas.

El diseño de viviendas que se ajustan a normativas y busca profesionales “especiales”- los mejores y su opuesto los peores- ademas de empujar a los profesionales a seguir siendo valorados tipo escuela, no garantiza para nada la calidad de las viviendas.

Dejémonos de hipocresía. Hay que tener la valentía de adjudicar “a dedo”obra a los arquitectos que obtengan la confianza de ejecutar un trabajo reflexivo sobre el proyecto. Hoy unos mañana otros.

Quizás sobre maqueta de trabajo(u otro sistema de fácil comprensión) no estaría mal escuchar la opinión de los futuros habitantes(ciudadanos) interesarse por sus necesidades razonables y trabajar en ese sentido.

El trabajo es lento pero como actualizo en su día nuestro querido decano Celestino García Braña: la buena arquitectura necesita su propio tiempo, tanto para reflexionar sobre el proyecto como para ejecutar la obra. Retomando el espíritu de la generación del 25(conferencia “arquitectura impopular” de D. Luis Lacasa para la asociación de alumnos de arquitectura, año 1930) nos recordó que la arquitectura debe volver a sus principios de servicio a la sociedad.

Enterremos para siempre los conceptos de los mejores-los peores: arquitectos, proyectos etc. y pasar a defender con responsabilidad esta bella profesión.

NOTA IMPORTANTE: Creo que primero hay que ejecutar un diseño urbano y luego ejecutar las viviendas, con profesionales distintos cada uno reflexionando sobre su materia. ¡Hay que hacer ciudad y ésta no se hace solo por estar cerca del centro!