Os voy a contar una anécdota que me sucedió ése mismo día:

Después de informar a un empresario, propietario de una nave industrial de carpintería metálica, que su nave debe tener aseos próximos al lugar de trabajo; entramos en una pequeña discusión al pedirle que éstos tenían que tener las dimensiones suficientes que cumplieran con las de los aseos adaptados para los diminuidos.

Cuando ya había aceptado a regañadientes las nuevas dimensiones, en un esfuerzo final me plantea que solo colocara un aseo. Cuando inocentemente le respondo que no, que al menos uno de cada sexo, mi gran sorpresa viene cuando oigo : ¡No; en mi empresa no permito que trabajen mujeres!.