Tenia ganas de escribir este largo post, pero mientras esperaba el fallo del concurso me pidieron que escribiera mi opinión antes de conocer dicho fallo, por ello hoy escribo sobre él.

La plaza de Galicia está situada al sur este del casco histórico, sobre el tradicional y actual eje de comunicación norte sur que comunica: Santiago de Compostela con Coruña y Vigo. Está localizada en el punto de encuentro entre la ciudad histórica y el primer ensanche.

Una de las características históricas de esta plaza es: la de punto de encuentro de todos los accesos radiales a la ciudad. Era aquí donde antiguamente, se localizaba el nudo de comunicación del transporte por carretera, que comunicaba Santiago de Compostela con el resto de Galicia.

En los años 70 ó 80, no recuerdo bien, la plaza sufrió una gran transformación. Se demolió una manzana de pequeñas casas y el edificio sede de los transportes, que amen de la gran perdida de valores arquitectónicos locales que ya en su día tubo amplias criticas, esto significó también la perdida de otro gran valor: el de las proporciones del espacio urbano con respecto a los edificios que lo conforman.

Dicha transformación tenia como premisa simple; dar cobijo a un aparcamiento público y mantener el nudo de comunicación sobre superficie del transporte público urbano; pero jamás planteo; la importancia de integrar éste nuevo espacio dentro de la estructura urbana general, y mucho menos; de valorar de la importancia del espacio público, como lugar de encuentro para todos los ciudadanos.

Actualmente, el propio diseño funciona como: una gran rotonda de giro para el tráfico rodado, tráfico de entrada y salida a un garaje subterráneo y como transbodador de autobuses urbanos.

Tanto el ciudadano como la ciudad, como consecuencia de toda esta intervención, hoy día sufren todos los despropositos de calidad de vida y calidad urbana.

El aumento desproporcionado del tráfico y la falta de espacios públicos de calidad, para la relación social, justifica sobradamente que, aunque sea un poco tarde, se debe volver a revisar el diseño de dicha plaza.

En anteriores post ya comunique, que a pesar de mi gran deseo de presentarme al concurso convocado por la actual corporación municipal, no lo hacía porque no creía: ni en las premisas de partida del concurso, ni en el trato como profesional; este último reflejado tanto en la escasez de partidas económicas, como en la escasez de garantías para llevar a buen termino las propuestas del ganador.

Llegó la hora de decidir cual es el diseño finalista y deseo exponer sobre lo que yo exigiría al ganador:

1- Valorar y recuperar las proporciones de la plaza respecto a las edificaciones que la conforman.

2- Dar sentido a la plaza dentro de la actual estructura urbana, como perteneciente a una red de espacios públicos relacionados entre si.

3- Eliminar su carácter de nodo dentro de la red de transporte público y recuperar el espacio para el reencuentro entre los habitantes de la ciudad histórica y el ensanche.

Pero claro, para poder resolver bien estos temas: hay que, a modo de una gran lupa, alejarse de la plaza e ir resolviendo el problema de acceso de tráfico a la ciudad, de modo que se rompa la estructura de acceso radial que hoy día aun perdura. (Crear desde el exterior al interior de la ciudad viales que, a modo de figuras concéntricas vayan desviando el tráfico de los ejes radiales y llevándolo directamente a los barrios. Atar esta ciudad tan deslabazada).

Habría que analizar la red de viales que conformaran la red de espacios públicos de calidad y valorarlos como accesos óptimos.

Posteriormente se tendría que estudiar las nuevas proporciones del espacio o las alturas de los edificios que lo conforman, de forma que la plaza quedara a una escala humana; de la vida cotidiana.

No se podría olvidar un estudio de implantación de los sectores terciarios y dotacionales así como el tratamiento de los accesos y bordes complementaría un diseño de éxito.

Mi opinión es que: si algún concursante propone y resuelve con acierto estos problemas; creo que debe ser el ganador absoluto; sino el concurso debería de quedar desierto.