Simplificando, cuando una Corporación Municipal quiere gobernar necesita votos y dinero. Dinero sin obligaciones, pues el dinero que llega de las subvenciones de otros organismos; es para programas concretos. Tener dinero  sin obligaciones, permite a la corporación municipal emplearlo sin supervisión de otros organismos.  Con libertad, donde el el gobierno municipal consideren necesario. La mayor fuente de captación de este dinero son: las licencias urbanísticas para poder edificar. La libertad y capacidad de gestión, que obtienen los alcaldes  con ese dinero libre de obligaciónes despierta el deseo de que; en sus municipios se construya edificaciones nuevas , sin gran coste social, y cuanto más mejor.

Para poder construir mucho y sin gran coste social, obliga a tener un Plan General donde división o clasificación el suelo municipal: urbano (con licencia directa para construir o con desarrollo de Planes Especiales de gran coste social), urbanizable ( donde previa gestión de figuras de desarrollo urbanístico se podrá construir sin gran coste social) y rústico ( donde no se puede construir). Estos tipos de suelo los recoge el P.G. de forma equilibrada o desequilibrada según la ambición de su su Gobierno Municipal.

Normalmente cualquier campaña política para hacerse con el gobierno municipal ,lleva en su programa algún tema urbanístico que implica nueva construcción en suelo urbanizable. Lo que es lo mismo; obtener dinero que les de libertad al futuro gobierno: ejecución o revisión de un Plan General, desarrollo de algún Plan Parcial . Y llevan poca construcción nueva de planes especiales de reforma y mejora del suelo urbano etc. debido a los costes sociales.

Cuando el gobierno municipal aprueba mayoritariamente como vía de financiación un  Plan General o cualquier figura de desarrollo del suelo urbanizable: plan parcial ; necesita buscar apoyos en las fuerzas vivas: otros partidos que no estén en el gobierno, poderes económicos,  compromisos sociales etc. y esta situación es caldo de cultivo para la corrupción y descontrol en el crecimiento sostenible del municipio.

Por todo ello a veces pienso que el urbanismo debe gestionarse fuera de la política municipal, ya que evitaría la cercanía  de la presión de los poyos:  las fuerzas vivas del municipio, pero quizás…cada vez más me inclino, a que tanto el diseño urbanismo así como la gestión si podrían llevarse desde los municipios; pero de forma diferente: explicando e implicando al ciudadano, de forma que ellos se conviertan casi en vigilantes del planeamiento, y creando pautas de gestión que permitieran ofrecer un desarrollo más sostenible.

Esta forma diferente de exponer el urbanismo se iniciaría con el conocimiento del territorio, es decir: conocer su topografía y elementos del paisaje: montañas, cumbres, mesetas, tipo de laderas y valle que conforman, llanuras, ríos y valle fluvial, desfiladeros, collados etc. ya que éstos  elementos historicamente ya son valorados por los habitantes del lugar. Para ello sería necesario incluir en los estudios previos la cartografía adecuada tanto en datos del territorio como en escala y un análisis del territorio competente y vinculante a las clasificaciones del suelo y donde además se recojan también aportaciones ciudadanas a través de TIC.

Si; me reafirmo, creo que la clasificación del suelo del P.G se debería basar en ese análisis del territorio, así evitaríamos inundaciones, corrimiento de tierras indeseados, talas de bosques que modifican los vientos e incluido arrasar con pequeñas colinas y sin embargo podríamos incorporar parte de esa estructura a los espacios urbanos como elementos de unión entre barrios ejemplo un riachuelo.

Creo que así el ciudadano comprendería mejor la clasificación o desclasificación de  un suelo dentro del P.G.al tiempo que iniciaría una valoración de su propio territorio. Amaría su territorio y se evitaría la desidia.

Pero también no hay que olvidar la gestión del suelo. Para explicar ésta gestión ,utilizaré una imagen a modo de metáfora. La gestión debe de realizarse como capas de una cebolla, mientras no se elimine una capa no se pasa a la otra, esto permitiría un crecimiento urbano más lógico, donde las redes urbanas serían más rentables al tiempo que evitamos la disgregación de barrios, pero también con ésta gestión se podría controlar el coste del suelo.