Actualmente, en los estudios previos de un plan general nos encontramos un plano topográfico del municipio, que no deja de ser un mero documento de engorde del dossier, pero que prácticamente, a excepción de trazado de la red de los grandes ejes de infraestructuras de comunicación, los datos que nos aportan dichos los planos  no los vinculan con el diseño del suelo urbano: “La ciudad con sus edificaciones y sus calles”.

Una vez situados los grandes ejes y elementos urbanos singulares sobre la cartografía, se generan multiples planos donde se dibuja el municipio a través de áreas de colores. Cada color representan las zonas de crecimiento, protección, ordenanzas tipo etc: planes parciales que son zonas dependientes de desarrollo; industrial o residencial, zonas verdes, planes especiales, áreas de protección y en suelo urbano: zonas que marcan el tipo de ordenanza de aplicación.

Al ver estos planos llenos de colorido, debemos preguntarnos donde esta ese relieve tan próximo y tan conocido que forma el territorio municipal. Ese territorio que según su estructura deberíamos actuar sobre él, de forma que el espacio urbano puediera coexistir con el espacio natural; acercando al espacio urbano los beneficios y alejando de él  los problemas característicos e innatos al relieve.

El conocimiento y la valoración del relieve del territorio municipal: nos facilitaría la aproximación al ahorro energético de las infraestructuras urbanas que necesitan de bombeos (consumo eléctrico) para llevar agua o saneamiento a zonas de cotas más elevadas, a los puntos de abastecimiento. Tambien nos nos permitiría localizar las áreas residenciales en las zonas de microclimas más óptimos, así como utilizar los elementos de comunicación existentes en el territorio como elementos de comunicación urbanos.

NO, nuestros Planes Generales no son sustentables, se diseñan zonificando con colores un territorio considerado tan plano como el plano de la mesa o pantalla de ordenador donde se dibuja la cartografía del Plan General, y aplicando legislaciones sectoriales de forma rígida a elementos del paisaje no rígidos incluso en muchos casos incontrolados.

Para aplicar una legislación a los ríos ésta se debe medir por la altitud de su topografia y no por las distancias a ambos lado del cauce ( Art. 6 Pto1a y 1b). Hay valles cerrados y valles muy abiertos. Evitariamos las inundaciones

Incluso hay PG que se disfrazan de medioambientales porque redactan artículos dentro de sus normas donde aclaran que no se deben realizar grandes movimientos de tierras, aunque no lo dejan muy claro, y abren  la puerta a las manipulaciones topográficas del entorno inmediato, que nada tienen que ver con una simple implantación de edificios de una urbanización dentro de un plan parcial.

El no considerar vinculante al desarrollo urbanístico al relieve o topografía,  repercuten en el diseño de la ciudad y con ello en la calidad de vida del ciudadano, éste sufre y percibe esos errores cuando ya es demasiado tarde y los acepta como algo inherente al crecimiento de la ciudad, como por ejemplo, el trazado de calles que transcurren perpendiculares a las pendientes y que impide o dificulta su subida a ciudadanos con discapacidades motoras, etc.

Por que no revisar y adaptar: Planes generales, revisión de planes generales o cualquier figura de desarrollo ya sea en suelo urbanizable: planes parciales o en suelo urbano: planes especiales, planes especiales de reforma interior; a la topografia de su propio territorio?. Es posible.