Ayer mientra subía a la Cachiporrilla ( ” 1.611 m peculiar montaña algo retirada y aislada de las cumbres y cordales principales que rodean el valle de Lozoya, Cuerda Larga y Montes Carpetanos”) surgió un tema de larga conversación con mis compañeros que no dudo en traerlo a mi blog por el carácter urbano que tiene: el nombre de las calles de una ciudad.

Después de debatir ampliamente, llegamos a la conclusión de  que el nombre de las calles deberían tener una documentación anexa como : quien era la persona,  su profesión y muy importante fecha de nacimiento y muerte, así protegeríamos mínimamente nuestra memoria histórica.

Ante la pregunta de ¿quién decide poner el nombres a las calles? yo pensaba que era un trabajo de un historiador o de propuestas vecinales , mi sorpresa vino cuando uno de mis compañeros, esta vez una mujer, nos cuenta que es ella la que pone el nombre de las calles en un municipio próximo a Madrid, bajo orden del Alcalde.

Inmediatamente continuo preguntando ¿ bajo que criterio? y me responde que depende. Si es una gran promoción, se elige por ejemplo el nombre de flores, ríos etc. A veces el promotor busca personajes con su mismo nombre para convencer al Alcalde que ponga ese nombre a esa calle . Así nos encontramos Honoré de  Balzac porque el promotor se llamaba Honoré.

Pero ante todo, nos comento que son los Alcaldes los que eligen los nombres, es su mayor divertimento.

Claro que despues de subir la Cachiporrilla debatiendo sobre la importancia de como se podría recuperar una mini memoria histórica mi reflexión es:  ¿ No se deberían elegir los nombres de las calles con más mimo, de forma que fuera una verdadera recuperación de la memoria histórica nacional, de la ciudad, del barrio?. Creo que sería un primer paso hacia la cohesión social. “la historia nacional, de la ciudad, del barrio”